Joder, ¡que ya están las luces de navidad instaladas! ¡Si hasta el clima parece acompañar a la pretemporada navideña! Con 4ºC esta mañana, los pulmones dolían con cada respiración, las manos se agarrotaban, y la nariz era para casting de Rudolf, el reno gay de Santa Claus.
Este año aún no he enfermado, algo atípico e inusual en estos últimos dos años. Supongo que el cambio de temperatura no me está afectando, debido tal vez a que la temperatura en la oficina se mantiene sin cambios respecto a la de fuera, por lo que puede decirse que uno se mantiene en un estado de semicongelación que mantiene joven, y a juzgar por los temblores, en continuo movimiento. El ejercicio físico es bueno, dicen. Si esto se mantiene durante los próximos cuatro meses, la tensión acumulada con el castañeteo de dientes, dejará mi mandíbula a medio camino entre la de Freddy Hardest y la de «Tiburón», el malo con ortodoncia y archienemigo de James Bond.
Además este año he propuesto a mamá el traslado de la caja de langostinos de Nochebuena, de nuestro cuarto de baño al hueco que queda bajo la mesa de mi despacho. Aunque también podemos aprovechar los armarios y archivadores para curar paletillas de jamón y cintas de lomo. Si lo alquilamos, tal vez nos ayude a superar la crisis, que me mantiene todavía sin recibir el salario de octubre, que ya acumula un retraso de 17 días.
Los informáticos estamos por forrados, que dicen por ahí...
|
moreyr
| 28/11/2008 (18:46)
Que razón en tu última frase ... forrados, si, pero de mierdaaaaa.