Ha sido un día duro. Trabajo incesante, insuficiente café, insomnio y unos nervios a flor de piel que coinciden con el comienzo del resfriado que explica mi jaqueca. He vuelto a sentarme sobre la cama desorientado y con el pecho aún palpitante después de otra pesadilla. ¿Otra pesadilla?, no lo sé. Ultimamente me estoy convirtiendo en un auténtico experto en sufrir sobresaltos durante la duermevela. Tan reales que a menudo me descubro a mi mismo saltando de la cama y buscando algo en la oscuridad con los ojos desorbitados y con la certeza de que, fuese lo que fuese lo que me impulsó a dar semejante respingo, no quisiera encontrarlo entre la penumbra.
Hace tiempo que no sufro pesadillas cuyo paso pueda recordar con angustia, sin embargo estos episodios Lovecraftianos se repiten con cierta frecuencia. ¿Cual será el siguiente paso, despertarme para descubrir que estoy cubierto de escamas y que regreso al mar convertido en una criatura primigenia? Me gustan los calamares, creo que podría vivir una feliz eternidad con Cthulhu en las profundidades abisales. Sin embargo, y como ésta es una ciudad de interior, a lo más que puedo aspirar es a hacer la ballena velluda en una piscina pública o Godzilla en la pequeña de los niños donde el agua apenas supera los tobillos. Y que me digan que un pompis peludo canturreando "La Barbacoa" y emergiendo de unas profundidades en las que huele a lejía y el pipí se tizna de un color diferente al amarillo no aterroriza.
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luisxX_
| 06/09/2005 (15:47)
Buscate un interpretador de sueños o como coño se llame, porque soñar que eres un puto pez...