Se dan por concluídas las vacaciones, mañana todo volverá a ser normal. Tanto mi reloj biológico como la dieta volverán a basarse en la cafeína. Quien dijera que nuestra forma de vida se basa en el carbono cometió un tremendo error, la clave está en el café en cualquiera de sus variedades y preparaciones.
No hace mucho que me intoxiqué con lo que podría considerarse una sobredosis de café tremendamente cargado y negro como el culo de Kunta Kinte, cuatro para ser más exactos, y créanme que los efectos no distan mucho de los propios de la toxicidad etílica. Un exceso de cafeína resulta estimulante aunque no precisamente digestivo.
De momento cautela, el semáforo de la jaqueca se alza rojo otra vez. Es el segundo día de un dolor de cabeza constante y machacón como el grano en el trasero de alguien que no deja de estar sentado, así que hoy me acostaré un poco antes de lo habitual, que viene siendo las cinco de la madrugada.
Echaré de menos el noctambulismo y las atractivas promociones televisivas de fajas, batidoras y tupperwares que pueden comprarse cómodamente por teléfono. No se imaginan cómo.
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Hades
| 01/09/2005 (12:17)
Que putada...yo me libro hasta el lunes. Por cierto, has comprado algo? A mi es que me llama mucho el cacharrito ese de cortar bello...hombros, pecho, patillas, nariz, orejas...solo me queda por saber si tambien estiizaria mi zona baja. Entonces si seria un buen producto .
Saludos y que te sea leve
r0sk
| 01/09/2005 (12:59)
Bienvenido de nuevo al mundo de la monotonía cafeínica.
LL
| 01/09/2005 (23:37)
VELLO