Sigo en Galicia donde permaneceré al menos hasta el próximo domingo, fecha estimada para la vuelta al sur donde climas más cálidos aguardan mi regreso. Esta es la primera noche que decido permanecer encerrado en casa de mi acompañante para descansar y aprovechar la red inalámbrica de algún vecino despistado, olvidándome por hoy de gallegos, raciones de pulpo y mujeres en top-less, aunque lo último sea imposible, lo penúltimo impensable y lo primero... ¡Ay Galicia, tierra de contrastes!, apreciables incluso entre la población. Capaces de proporcionar una agradable charla y una grata compañía o de servir con la aspereza de quien limpia su trasero con papel de lija.
Después de permanecer durante siete días aquí, aún no he conseguido averiguar qué parte del paraguas sigue atascado en el culo de la camarera que a diario me sirve el café y juraría que la encargada de una panadería escupió en mi chocolate en un ataque de irascibilidad matutina. Será el Atlántico el que arrastra vientos de mala leche entre el sector de la hostelería. Se llevarían bien con el personal de la cafetería Colón en Jaén, no pocos profesionales pueden jactarse de haber enseñado a su clientela a atrapar las raciones de churros al vuelo.
En fin, ya sabemos que no es sabio generalizar y desde aquí llamo a la comprensión y al puño por el culo para todos los encargados que lucen la mueca de quien contiene una arcada y que tan molesto resulta al respetable.
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Marcos
| 21/08/2005 (22:57)
La Costa de Pontevedra está bañada por el Atlántico, no por el Cantábrico. Simplemente una puntualización.
The Havoc
| 22/08/2005 (00:18)
Cierto y corregido, malditas vacaciones que atrofian el cerebro.
pakillo
| 21/05/2006 (09:00)
Acabo de intentar desayunar en la Cafeteria Colon de Jaen.
7:30 de la mañana. 3 camareros dentro del local mas 1 inmigrante fuera colocando sillas.
4 clientes: un chico con su novia, y en otra mesa, mi novia y yo.
Pasan 5 minutos...y pasan 10 minutos.
Los camareros nos han visto porque no hay nada mas que mirar alli, pero ni los buenos dias.
Mi novia decide levantarse a pedir a la barra, un cafe, un zumo y una tostada.
El camarero le dice que no hay tostadas, mala suerte. Asi que pide una de churros.
El otro chico que habia en la cafeteria se da cuenta del poco futuro que tiene esperando a que lo atiendan en la mesa, y decide pedir en la barra tambien.
A los 5 minutos el camarero da una voz desde la barra, dirigiendose a nosotros que estabamos a unos 6 metros: "Entonces que te pongo?".
Mi novia le repite lo que queremos y parece que ya se entera.
Al rato, pone el cafe, el zumo y un plato con 4 trozos de churro en el mostrador, mientras otro camarero anda muy ocupado con una bandeja de bolleria.
Nos levantamos, y hacemos de camareros para llevarnos las tres cosas a nuestra mesa.
Mi novia prueba el cafe, que estaba malisimo, luego los churros, frios y tiesos, y yo pruebo mi zumo, que no estaba malo, pero a mi me gusta con azucar, y no tenia ninguna gana de pedirselo al camarero.
Le pregunto al camarero desde mi mesa, a su estilo, desde la distancia: "¿Tienen ustedes churros calientes?".
Y me contesta: "Te tienes que esperar un ratito."
Y yo pienso para mi... "Pues seguro que esto me lo vas a cobrar al mismo precio que los churros buenos."
Nos levantamos, dejándonos en la mesa toda la mierda que nos habian puesto en la barra, pagamos los 4 € que nos pide el camarero, y nos vamos compadeciendo al dueño del negocio, al que seguramente no le agradaria enterarse de estas cosas.
Pasaran otro par de años hasta que volvamos a entrar a La Cafeteria Colon, porque vaya mierda de servicio a los clientes.