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Stargate SG-1 y la maratón de 16 horas

lunes, 25/04/2005

 

Dieciséis horas frente al televisor créanme que no puede resultar saludable. Todavía noto la sangre deslizándose por mi nariz arrastrando neuronas que mueren y se desprenden del cerebro en una suerte de menstruación y muerte del intelecto. Maratones de dieciséis horas expectante ante Stargate SG1, una serie televisiva mediocre y poco creíble que sigo con la pasión de una maruja con su culebrón. Prometí a Omikrom que vería todas las temporadas emitidas antes de devolverle sus DVD’s y válgame Dios que lo haré, aunque ello suponga caminar con la cabeza inclinada y una baba colgando por la comisura de la boca durante el resto de mis días.

Se supone que Stargate SG1 es la adaptación a la pequeña pantalla de la película del mismo nombre y que pretende continuar las aventuras allá donde se quedaron en 1.994. Así que avisaron a McGyver, contrataron a un puñado de actores y algunos extras más (que juraría se repiten de episodio en episodio) para dar vida al comando SG-1, que recorre la galaxia a través de la red de puertas estelares descubriendo nuevos mundos y culturas análogas a la terrestres en diferentes estados de desarrollo. Un “¿Dónde está Carmen SanDiego?” pero con mono de campaña, armas semiautomáticas y un espectáculo de luces y colores que en algunas ocasiones no deja de recordarme a la mitiquísima “V”.

Si en esta ocasión el protagonista indiscutible es el McGyver militar, con su traje, pistola y recién salido del blister de los G.I. JOE, capaz de interpretar sin miedo todo tipo de registros (cuando se transforma en hombre-mono salvaje lo borda, ¡lo borda!), el malo malísimo estira el guión y aparece en la forma de “Fimosis”, otro antiguo faraón de raza extraterrestre y pene por abdomen, que además de hablar como en un disco de Los Mojinos Escocíos sabe abrir los ojos de forma desmesurada igual que mi hermana cuando hacía acopio de toda la expresión facial y sutileza de la que podía hacer gala antes de soltarme un bofetón con la mano abierta. Nunca supe captar las indirectas y siempre he tenido el don de abrir la boca en el lugar menos indicado y el momento más inoportuno lo que, y no en pocas ocasiones he de admitir, ha desembocado en trances dolorosos de este tipo.

"Fimosis en acción, ¡ojos fuera!"

Stargate SG-1 pertenece al club de las series norteamericanas de nueva hornada, guión simplón y muchas tomas de decorados interiores que cumple con su misión de entretener pero es un plato del que no repetiría. Se echa en falta una trama un poco más desarrollada que deje atrás la filosofía del “episodio suelto” inconexo.

La película y la historia original me encantaron pero que cada cual emita su juicio, porque tras tantas horas de lavado cerebral ya no sabría opinar con objetividad... blelbleble

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