Domingo, 13 de septiembre. Vuelvo a casa tarde después de cenar e...
Sí, sigo vivo. Aún no se por cuánto tiempo, pero cada mañana cont...
Hace un día maravilloso, ¿no creen? Treinta de agosto, los termóm...
¡Que ya ha salido, escondan a las mujeres y a los niños! ¡Qu...
Es comienzo de la semana. Son las nueve y cuarto de la mañana y h...
Dicen que el automóvil es por definición la prolongación d...
Ay la playa. Anhelada por unos, repudiada por otros. Hace años me...
Si pensaban que una tarde en el cuarto de baño después de una atr...
Ocho horas frente a la pantalla dan mucho de sí. Ocho horas escri...
Es mi tercera semana en el nuevo empleo y ya empiezo a coger el r...
Después de cinco días revolcándome de dolor, rodando por l...
Amanece un martes maravilloso. El aroma a café inunda la sala mie...
Ay, pobre Jacko. Es cierto que sólo tienes que morirte para re...
Sabía que el tema tarde o temprano acabaría saliendo, y fue el ju...
No señor, esta vez es el nuevo trabajo el que me ha encontrado a ...