Medidas casi desesperadas

jueves, 20/11/2008 (20:23)

 

Día 20. La nómina brilla por su ausencia y ya llevamos diez días de retraso. Es lo que en la menstruación equivaldría a un buen mosqueo, por lo que me veo obligado a iniciar el protocolo de emergencia.

Comienzo una dieta basada en pipas de girasol y agua del grifo. Si a Mariades le apetece salir, le enseño el forro de mis bolsillos salpicado de trozos de cáscara y pedrolos de salitre, y le propongo una noche de sexo que sale más rentable, siempre y cuando se sustituyan los profilácticos por film transparente para envolver los bocadillos de chopped. Por supuesto dice que rasca y se descarta la propuesta. Optamos por sentarnos uno frente al otro, y aguantar hasta que alguno le de la risa.

He dejado las tostadas, y mis desayunos se centran en café aguado de la cafetera chunga de jarra que guardamos en la sala del servidor, y que en contacto con el azúcar produce ardor de estómago. Atrás quedaron las tostadas gratinadas y las delicatessen sólo reservadas para yuppies y gente con sueldo regular.

En mi cuenta corriente ha aparecido un ingreso de Paypal por importe de un euro. ¡Yay! Mañana para celebrarlo me tomaré un café en el bar.

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Nuestro hilo musical no debe nada a la SGAE.

martes, 18/11/2008 (14:02)

 

Parece ser que los del club del Princo y demás damnificados por el impuesto revolucionario canon, no llevan muy bien eso de pagarle a la SGAE a juzgar por las pintadas en Granada.

De mayor voy a hacerme artista nacional, voy a sacar un álbum malo cada tres años, y mientras tanto viviré de las ventas y de los pobres pajilleros que nutren de ricos dividendos a las sociedades de gestión, comprando cd's vírgenes y discos duros para volcarse películas de pelos y discos de Bisbal.

Igual por eso no nos ponen música conocida en el hilo musical de la oficina. No veo a un grupo de peruanos con flautilla y amplificador reclamándonos su parte del pastel a la puerta de las instalaciones. Y sin embargo ya he escuchado rumores de que a más de uno empieza a gustarle la musiquilla tras cientos de horas de insistencia y lavado de la parte del cerebro responsable de elegir un disco de las Supremas de Móstoles en lugar de un álbum de Andy y Lucas o cualquier sucedáneo kinky-zampalitros que empiezan a emerger como pus en una herida infectada.

Es el momento de contraatacar y recordarles que soy capaz de ventosear unas 36 veces cada mañana. Si son capaces de acostumbrarse a las incansables melodías de los machupichus de la quebrada humauaqueños para bailar, no tardarán demasiado en apreciar los suaves matices arómaticos de mi trasero.

Espero no tener que llegar tan lejos.

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Vacaciones austeras

lunes, 17/11/2008 (23:46)

 

Lunes agotador y estresante para comenzar la semana y despedirme de mi semana de vacaciones. Sí, como lo leen, la semana pasada me la he tomé de vacaciones, y aún me queda otra para navidades. La última vez que disfruté de tanto tiempo libre, en los boletines de notas aún calificaban con un punto dibujado con rotulador verde junto a la asignatura, y un progresa adecuadamente» en una leyenda a pie de página.

Unas vacaciones monótonas y austeras. Especialmente austeras si tenemos en cuenta que el salario ha vuelto a retrasarse. Ya resulta absurdo hablar de crisis a estas alturas y es el momento de considerarlo un hecho consumado que he de aprender a aceptar, como acepté que el papel higiénico me raspa el trasero y las toallitas de bebé pican y escuecen. A veces recuerdo la sensación aquella de esfuerzo sin recompensa que me asaltaba en mi anterior empleo, y un escalofrío recorre mi espalda. Necesitaría un mes completo sin gastar un céntimo para compensar el daño que los retrasos en las nóminas están haciendo a mi maltrecha economía.

Además, tanto estrés te vuelve subnormal, porque no encuentro otra explicación que justifique lo de tomarse unos días para descansar, jugar a la consola, actualizar el blog y practicar sexo disfrazado de peluche de perro pachón, y que termines madrugando cada mañana, contracturándote un hombro y jugando en la alcoba al «vendedor de perritos calientes», en el que además te toca ser el bollo de pan mientras te amenazan con sodomizarte con una bratwurst de 15 cm. Niños, no intenten hacer eso en casa. Hace llorar al Niño Jesús.

Genial, ahora necesito unas vacaciones de las vacaciones.

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