No... me niego a creerlo... ¡Acaba de morir Jacko! ¡Michael Jackson, el amigo de los niños, el monstruote feucho y acartonado de Neverland, el gran maestro que nos enseñó que las escayolas pueden calzarse con dignidad, hace apenas unas horas que ha fallecido de una parada cardiorespiratoria a los 50 años de edad.
Aunque su vida profesional estaba más tiesa que la entrepierna de un adolescente frente a la pantalla del Canal+ un sábado por la noche, Jacko se hizo querer entre los empleados del gremio del caucho y ante una masa de fans incondicionales gestados en los albores de los años 80's, cuando aún no despintaba y sus coplas se grababan a sangre y fuego en nuestros inocentes cerebros entonces traumatizados por los calentadores de colores de Eva Nasarre, y las aventuras de una pelota gorda, rosa y nudista que hablaba, y a la que llamaban Espinete.
Aún recuerdo con cariño los rollos de pósters gigantes con el logo de Pepsi, que anunciaban su paso por España durante su gira europea, y que guardaba en el sótano de mi antiguo chalet acumulando humedad y polvo, y que empleabamos para cubrir el suelo cuando encalábamos la fachada. Quién iba a decirnos que años más tarde aquellos goterones blancos de cal presagiarían de una macabra forma, aquel fenómeno paranormal que acabaría convirtiéndole en un brick de Puleva con sombrero.
Recibíamos sus vídeos de 45 minutos con las ansias de quien lleva un año esperando el estreno de una superproducción de Hollywood, y en cada ocasión la decepción por no encontrar a Ramón García gritándole «¡Prueba Superada!» en cada uno de ellos, demostrando que si había un hombre con las pelotas suficientes como para hacer un clip aún más largo que el anterior, ese era él, resultaba patente. Aunque Ramón García ni siquiera existiera aún en la televisión por aquel entonces, y la mitad de nosotros todavía pensáramos que los niños se gestaban con un morreo entre dos mayores, y que el "pepe" de las mujeres era un círculo peludo y se ubicaba a la altura del ombligo.
Aún así, todos le apreciabamos y conteníamos una arcada con cada excentricidad. Todavía maese Ozzy sigue pensando que aquello de «me gustan los niños hasta con patatas» no dejó de ser una oscura estratagema para hundir a un tipo feo pero con billetes. Yo tengo mis dudas, pero no tengo billetes, aún no he cobrado el salario de Mayo.
Sí, era un tipo extraño. Diría que lo echaremos de menos, pero creo que algunos ya llevamos haciéndolo durante varios lustros. No ha muerto un hombre, él ya llevaba tiempo así. Sin embargo la "esencia", mientras no cambien las playlist de la radio que ponemos en la oficina, perdurará para siempre.
Mañana en un claro homenaje, acudiré al despacho caminando hacia atrás y pellizcándome un cojón. ¡Auhhhhhh! 'ngaaaa ¡Auhhhhhhh!
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